Hoy un amigo me recordo este lugar. Lo tenía muy abandonado porque lo tenía olvidado. O reprimido.
Han pasado muchas cosas en la baticueva, no se diluyo lo diluible: el café agarro más color y más cuerpo. Ya paso un año. Soy un hombre nuevo (más redondo).
¿Cambie? Al menos gané nuevos amigos, aprendí cosas, olvide muchas más, ahora solo trato de ser mejor yo. Cambie de aires, de rumbos. El año me dolió a veces, y me llenó de felicidad en otras.
Soy un ser profundamente egoista, un ser de fábula alemana donde el lobo se chinga la cena de la abuela y de caperucita, mientras mira UC en la TV.
Extraño tanto el hogar, que a veces lo sueño a diario. Me encanta porque de esa manera, vivo dos días a diario: el que vivo y el que sueño. En el primero, estoy con mi amor todo el día. En el segundo, vivo como me gustaba vivir en el pasado, en mi cabaña de ermitaño, en mi guarida secreta.
No se que pasara este nuevo año que viene. Lo que si se, es que será interesante y divertido.
Con cariño,
el chamaquito.